En favor de una perspectiva a largo plazo
Vengo siguiendo con gran preocupación la agria discusión que se está desarrollando entre las organizaciones sindicales representadas en el centro de trabajo de GM España en Zaragoza, ya que la desunión entre los representantes de los trabajadores siempre favorece a la empresa.
No me parece justo fomentar la desconfianza frente a las organizaciones sindicales mayoritarias en la planta de Zaragoza. Éstas - en su función de representantes de la mayoría de los trabajadores de la planta - están contribuyendo a la elaboración y el debate de un acuerdo marco de mínimos a escala europea, cuyo fin es hacer frente a una clara estrategia de la dirección de GM Europa de favorecer la externalización en todas las plantas europeas.
Elaborar un acuerdo de esta dimensión es harto complicado, si tenemos en cuenta la cantidad de plantas y de países que han de quedar contemplados por él. De ahí que el steering committee haya elaborado en primer lugar un documento que luego pueda ser dicutido en cada una de las plantas de GM Europa y sirva de base para el acuerdo final.
Un acuerdo de mínimos significa que siempre puede ser mejorable a nivel local, sobre todo si se aprovecha una situación favorable de producción en la que se puede presionar para conseguir mejoras importantes frente a dichos niveles mínimos. Para muchas plantas europeas - como por ejemplo en Polonia - significaría ya un avance importante disponer de esa base mínima de negociación.
En mi organización, el IG Metall, consideramos que es importante alcanzar una posición de fuerza - ya sea por la coyuntura, por la situación económica de la planta o sector, o por el elevado grado de organización entre los trabajadores - y mostrarla de vez en cuando mediante la movilización de los trabajadores, pero siempre regresando a la negociación para alcanzar el máximo posible en su favor.
Renunciar a la negociación nunca ha sido favorable para los trabajadores. Pero hoy en día, en un mundo globalizado económicamente, en el que las plantas pueden trasladarse con suma facilidad de un país a otro, todavía es mayor nuestra responsabilidad como sindicatos frente a nuestros compañeros y compañeras. Por eso la protesta y la movilización han de ir acompañadas de una negociación responsable.
El objetivo final siempre consiste en garantizar el futuro a largo plazo: para nosotros, para la región y para nuestros hijos. Estas garantías sólo las conseguiremos presionando y negociando dentro de una estrategia a largo plazo.
Angélica Jiménez Romo
IG Metall Internacionales / Responsable del Suroeste de Europa

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